Habla inglés a la perfección con una metodología avalada por la ciencia

Hablar inglés como nativos es el sueño de muchos estudiantes cuando comienzan a aprender este idioma. Algunos deciden hacerlo por trabajo y otros por placer, pero la mayoría encuentra grandes obstáculos en el camino, especialmente cuando comienzan a edades avanzadas. La neurociencia aplicada nos ha demostrado que es posible dominar el inglés como si fuera nuestra lengua materna, pero para ello es fundamental entrenar el oído usando la estimulación auditiva. En Isora Neurociencia hemos creado un nuevo método basado en los últimos descubrimientos aprobados por la ciencia que te permitirá hablar inglés como siempre has querido. En este blog te contamos un poco más al respecto.

 

PROBLEMAS COMÚNES AL APRENDER INGLÉS

Puede ser muy frustrante no lograr hablar inglés como deseas

 

Hace unos días atrás recibí un correo inesperado. El escrito provenía de un país lejano situado en las antípodas al lugar en el que me encontraba en ese instante. El remitente, español de origen, había leído sobre nuestra metodología para la integración de idiomas y se mostraba muy interesado. Después de varios años de inmersión con el idioma, el autor del correo expresaba su frustración al ver que no era capaz de reproducir con exactitud los fonemas del inglés.

 “Tengo mucho conocimiento del idioma, pero no consigo hablar como quisiera…sobre todo con personas a las que conozco por primera vez. Noto que no me entienden completamente cuando me dirijo a ellos.”  

Esta frase resumía su problema y el sistema propulsor que le hizo emprender la comunicación con nosotros. No es la primera vez que me dicen algo así, de hecho, es absolutamente habitual que un hispanohablante tenga una sensación similar, sobre todo aquellos profesionales, independientemente de su rol o posición, que tienen que utilizar de forma habitual el idioma.

En mi experiencia, he conocido personas que llegan a hablar de forma correcta pero enfrentan un gran inconveniente: la imitación exacta del sonido en inglés. Ahí es donde radica la dificultad, al menos en lo que se refiere a los hispanohablantes.

 

EL APRENDIZAJE DE INGLÉS EXPLICADO POR LA NEUROCIENCIA

 

El cerebro procura gastar lo mínimo posible

El cerebro es muy eficiente, procura realizar sus funciones elementales con la menor carga de energía posible, es decir, intenta ahorrar todo esfuerzo que no sea estrictamente necesario para aquello que tiene que realizar.

Aparte de ello, el cerebro lo que hace es codificar frecuencias continuamente. A todo momento está procesando situaciones que hemos vivido, acciones materializadas, sentimientos experimentados, así como los sonidos que escuchamos, un bello paisaje que vemos, una superficie que palpamos o el pan recién hecho que olemos por las mañanas. Toda esta información es colocada en frecuencias determinadas y clasificada además en carpetas, como si fuera el sistema operativo de un ordenador. Cada carpeta es una franja de frecuencias donde el cerebro identifica y almacena situaciones como las mencionadas anteriormente.

 

Cada idioma se encuentra en una franja frecuencial

Cada idioma tiene una gama de sonidos que se expresan en diferentes frecuencias

 

 Los idiomas tienen un diccionario sónico donde todos y cada uno de los sonidos se encuentran. Por ejemplo, el español que se habla en la Península Ibérica (a nivel general, ya que tiene matices según las zonas geográficas) se encuentra entre los 100 hertzios y los 2.000 hertzios. Es decir, no existe ningún sonido que supere la barrera de los 2.000 hertzios por el extremo más agudo. Por el contrario, el inglés británico comienza en los 4.000 hertzios y puede llegar en su parte más elevada hasta los 14.000 hertzios. ¿Qué es lo que ocurre entonces? Que son dos idiomas que nunca se juntan porque se encuentran en franjas de frecuencia diferentes. Además de eso, hay otra complicación: no existe un puente o una conexión natural entre ellos. Ese puente hay que construirlo.

 

UN MAYOR CONTACTO CON EL INGLÉS NO GARANTIZA UNA MEJOR PRONUNCIACIÓN

 

A pesar de tener contacto con el idioma, muchas personas no son capaces de imitar el sonido como lo hace un nativo, ni siquiera acercarse. Esto es normal. Existen cuestiones relevantes que habría que saber de una persona respecto del idioma objeto de estudio:

 ¿Cuándo o a qué edad se ha comenzado a estudiar un idioma extranjero?

  • ¿Cómo ha sido el aprendizaje? (en el colegio, directamente en el extranjero a través de cursos, inmersiones con familias, etc)?
  • ¿Cuán cerca o de lejos está a nivel sónico el idioma que está integrando?

En el caso de la persona que contactó con nosotros, comenzó a estudiar inglés en el colegio y con profesores también españoles, esto fue a los seis o siete años. Es cierto que realizó cursos y vivió experiencias con personas nativas en el extranjero, pero estas se produjeron a partir de los catorce años. Finalmente ya hemos visto como de alejado se encuentra un idioma de otro en lo que a nivel sónico se refiere.

 

  La formación del inglés tiene que comenzar por la escucha

Si queremos aprender inglés primero necesitamos entender como adquirimos nuestro idioma maternos y la clave está en la escucha. Desde el cuarto mes de embarazo, cuando el oído está totalmente formado, nuestro sistema nervioso se empieza a habituar a las frecuencias de la lengua materna. El canal óseo materno conduce estas frecuencias a través de vibraciones y las lleva hasta el oído del bebé, el único sentido que trabaja al 100% durante la gestación. Por lo menos durante año y medio o dos años nos dedicamos a escuchar y poco a poco vamos emitiendo sonidos que se convertirán en palabras. Los idiomas que aprendamos a partir de este momento también requerirán de un proceso de escucha activa para consolidarse.

 Aparte de ello, hasta ahora la formación tradicional de enseñanza de inglés se ha basado en programas donde la gramática posee un enfoque fundamental y donde la escucha, que es vital para el aprendizaje de una nueva lengua, ha sido el gran olvidado. Este sistema hizo que muchas personas se consideraran “sin oído para los idiomas”, y que otros, a base de mucho esfuerzo y dedicación, lograran un nivel muy básico comparado con el tiempo invertido.

 

HABLA INGLÉS A LA PERFECCIÓN CON UN RESET DE TU OÍDO

 

Eres capaz de hablar inglés de forma fluida utilizando el método de la estimulación auditiva neurosensorial

 

En Isora Neurociencia aplicamos la estimulación auditiva neurosensorial para resetear el oído, de esta forma logramos abrirlo a todas las frecuencias audibles, esto se traduce en menores esfuerzos para distinguir lo que el interlocutor está diciendo. Al potenciar nuestra escucha somos capaces de reproducir sonidos con más facilidad. Tener un oído cerrado a estas frecuencias es como si fuéramos daltónicos para esos sonidos, incapaces de distinguir la riqueza sonora del idioma, como si todas las notas de un piano sonaran igual.

Mediante la aplicación de la estimulación auditiva neurosensorial, Isora Neurociencia apoya a las personas a descubrir una gran gama de sonidos que antes eran ruidos carentes de sentidos. Armonías y nuevas melodías se hacen evidentes en este descubrimiento que se siente como volver a la infancia. Después de esto será más sencillo repetir los fonemas aunque no los entiendan, y el proceso de aprendizaje será más estimulante. Hablar inglés dejará de ser aburrido o tortuoso, porque ahora se abre un mundo de posibilidades, como dice uno de nuestros clientes, un pequeño agujero con una cuchara en el muro de hielo de “Juego de Tronos”.

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Recuerda, si no hablas inglés, no te preocupes porque no es tu culpa, es culpa de tu oído.

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